4/4/08

MATAR JUDÍOS

En la facultad de Historia revelan que no existe ni un solo documento escrito que atestigue la génesis de la frase "Matar Judíos" y que ha traspasado los años gracias a la tradición oral.
Por esa razón, hasta la fecha, todo lo que se diga debe tomarse con cierta precaución, como el famoso brebaje.
Se dice que hacia 1320 empiezan a extenderse por los reinos hispanos que los judíos envenenaban el agua y profanaban hostias, imputaciones que empiezan a tomar cierta relevancia durante los años de la peste negra que asola Europa entre 1328 y 1350. Estos comentarios empiezan a fragmentar una ya inestable convivencia entre judíos y cristianos en reinos como los de León y Castilla, donde se suceden los ataques populares contra las juderías.
Llegada la celebración de la Pascua, se evitaba todo exceso: estaba prohibido conocer bíblicamente al cónyuge, comer carne de animal o beber brebajes que enturbiaran toda facultad de rezar. En ese contexto, «matar judíos» empieza a recobrar un doble sentido. El día de Viernes Santo, cuando se conmemora la muerte de Jesuristo, los cristianos apuntaban a los judíos como culpables directos de la muerte del Señor e iniciaban una venganza armados con palos, guadañas, hoces y espadas.
Se da la circunstancia de que las autoridades, tanto civiles como eclesiásticas, se ven obligadas a permitir la venta de cierta bebida alcohólica, algo más suave que el vino, con la pretensión de que en el viaje de la ciudad al barrio de Santa Ana, las hordas de cristianos entrasen en las tabernas para beber la limonada, entonces rebajada con agua, limón y azúcar, y que ésta sirviera de anestesia contra su ira.
De este modo, en algún momento de la historia se introdujo la teoría de que un vaso de limonada suponía un judío menos. Teorías algo más rebuscadas atribuyen los ataques contra los judíos a los efectos de la limonada.
Y otras cuentan que la limonada recuerda aquel momento del Gólgota, cuando Jesucristo, agonizando en la cruz, exclamó: «¡Tengo sed!».
Una explicación más sitúa el nacimiento de la expresión «matar judíos» en el año 1609, cuando se publica el decreto dictado por Felipe III que dio lugar a la expulsión definitiva de los hebreos. «Limonada que trasiego, judío que pulverizo», podría ser el comentario utilizado para hablar de una forma simbólica en las tabernas de la época.
En esto de la limonada, cada maestrillo tiene su librillo. Pero recetas milenarias, posiblemente esta: «Vino, agua en su justa medida, limones, naranjas, higos, pasas, plátanos, canela en rama y azúcar."
TEXTO: Diario de León
FOTOGRAFÍA: María Edén Fernández Suárez

4 comentarios:

Esther dijo...

A estos señores que les parece graciosisima la expresión matar judios para irse de copas le parecerá igual de graciosa esta otra que dice mearse en cristo
para irse de pinchitos

Miguel dijo...

Home Esther, si documentas el origen histórico de la expresión que indicas, pues igual tendríamos que empezar a usarla. Si no eres capaz, y no puedes aportar nada, pues lo más prudente tal vez sería callar, ¿no?

Excelente trabajo el mostrado por parte de los creadores de esta página.

Un saludo

Anónimo dijo...

no deja de sonar por lo menos alarmante tal recurso popular...que si se pronuncia en otras latitudes es carcel. no obstante comienzo a tenerle cierto aprecio a dicha frase puesto que solo se la oigo a gente encantadora. killing jews....drinking lemonade!!!!!!

Anónimo dijo...

Que manía con asesinar la Historia, sea cual sea. Que manía.